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Martes 22 de Enero 2019

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Buscan combatir los impactos del deterioro ambiental

Foto Capital Media
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06 de Diciembre 2016
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América Latina y el Caribe avanza hacia la implementación de las directrices voluntarias para políticas agroambientales

La FAO, en conjunto con la Comisión Nacional para el Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad (Conabio), la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (sagarpa), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la ONG Colectividad Razonatura, presentaron las Directrices voluntarias para políticas agroambientales ante ministros y representantes de países de América Latina y el Caribe, las cuales buscan combatir los impactos del deterioro ambiental y promover una agricultura sostenible frente al cambio climático en la región, un factor clave para erradicar el hambre y la pobreza.

Las directrices buscan combatir los impactos del deterioro ambiental y promover una agricultura sostenible frente al cambio climático en la región, un factor clave para erradicar el hambre y la pobreza.

Sirven como una guía para que los países creen políticas que promuevan patrones de producción y consumo sostenibles y les permitan de su desarrollo y cumplir el Acuerdo del Clima de París.

Se espera que sean un valioso aporte para garantizar el avance de la región hacia las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los países de América Latina y el Caribe comparten desafíos ambientales comunes, incluyendo la adaptación de su agricultura a los efectos del cambio climático, la conservación de biodiversidad terrestre y marina, la adecuada gestión de los recursos hídricos y sus suelos y la necesidad de mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según la FAO, la transición hacia un futuro sostenible requiere reconocer, comprender y actuar en las complejas interacciones entre la economía, la sociedad, la agricultura y los ecosistemas naturales.

El 37 por ciento de la superficie de América Latina y el Caribe es utilizada para actividades agropecuarias, lo que plantea grandes desafíos para la producción sostenible y el cuidado del medio ambiente.

Según la FAO, la región experimenta una creciente presión sobre los recursos naturales que cuales sustentan la producción de alimentos y la seguridad alimentaria.

Las directrices presentadas en el marco de la COP13 señalan que los impactos del deterioro ambiental y del cambio climático afectan sobre todo a los sectores sociales más vulnerables.

Los agricultores familiares, los pescadores artesanales, los pequeños productores forestales, los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales son quienes dependen de forma más directa de los recursos naturales para su subsistencia y seguridad alimentaria.

En América Latina y el Caribe, la agricultura familiar representa de 75 por ciento del total de las unidades productivas y en algunos países supera 90 por ciento, abarcando una población de 60 millones de personas, por lo que salvaguardar el medioambiente y los recursos naturales de los cuales dependen es clave para su desarrollo actual y futuro.

Preciados recursos bajo amenaza

América Latina y el Caribe dispone del 15 por ciento de la superficie total mundial de tierra agrícola, recibe casi 30 por ciento de la precipitación y genera 33 por ciento de la escorrentía mundial.

Sin embargo, la rápida explotación de minerales, gas, bosques y pasturas está produciendo cambios dramáticos en el uso de la tierra: actualmente, la región sufre el 14 por ciento de la degradación mundial de suelos, cifra que alcanza el 26 por ciento para Mesoamérica.

Si bien la deforestación ha disminuido en las últimas décadas, la región aún tiene la segunda tasa más alta a nivel mundial, y cada año más de dos millones de hectáreas de bosques se pierden.

En las últimas tres décadas la extracción de agua se ha duplicado en la región con un ritmo muy superior al promedio mundial, la mayor parte de la cual se utiliza en agricultura.

La región también enfrenta un proceso de erosión fito y zoo-genética, por la ampliación de la frontera agrícola y el uso de solo pocas especies, lo que ha llevado a los países a olvidar especies nativas y variedades tradicionales a favor del monocultivo y la ganadería extensiva, lo que empobrece la dieta de las poblaciones locales.
GB

 

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